
Espera. Eterna y Muda.
Esperando que me salves.
Quise decirte ADIOS y no me lo creí. Quise llenarme los días de detallados y exigentes cronogramas para no pensarte y te filtrabas como perfume viejo en todo lo que hacía. Te enterré en canciones, te sepulté vivo en besos ajenos a mi misma. Y no desapareciste.
Te quedas ahí, quieto y clavado en mi corazón, sonriendo porque lo sabes.
Elegimos caminos para alejarnos y volvemos siempre a la misma encrucijada.
Tenemos una cita con la vida, la vida que nos llama a jugar con fuego. Y ahí estamos, pálidos e inmóviles, soldados de rutina.
Vendrás. Como la tormenta más triste y más impetuosa revolverás mi destino con la facilidad con la que se derrumba una torre de alfileres.
Te querré. Te querré tanto. Las sonrisas y la risa no me caberán en el rostro.
Me querrás. Infinita. Sentiremos el alivio de dos torturados en la paz de nuestro mundo.
Quise decirte ADIOS y no me lo creí. Quise llenarme los días de detallados y exigentes cronogramas para no pensarte y te filtrabas como perfume viejo en todo lo que hacía. Te enterré en canciones, te sepulté vivo en besos ajenos a mi misma. Y no desapareciste.
Te quedas ahí, quieto y clavado en mi corazón, sonriendo porque lo sabes.
Elegimos caminos para alejarnos y volvemos siempre a la misma encrucijada.
Tenemos una cita con la vida, la vida que nos llama a jugar con fuego. Y ahí estamos, pálidos e inmóviles, soldados de rutina.
Vendrás. Como la tormenta más triste y más impetuosa revolverás mi destino con la facilidad con la que se derrumba una torre de alfileres.
Te querré. Te querré tanto. Las sonrisas y la risa no me caberán en el rostro.
Me querrás. Infinita. Sentiremos el alivio de dos torturados en la paz de nuestro mundo.











