No hay mayor acto de rebeldía que el pensamiento independiente.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Des - adueñados

¿Te das cuenta de lo que tenemos nosotros? Un paraíso insustituible. No formas parte de mi vida ni yo de la tuya. No pregunto demasiado, ni vos.


Al vernos, la rutina no se ha carcomido nuestro vinculo. Al pasar tiempo juntos, siempre hay una magia. Gracias a que carecemos de esa necesidad de posesión y sometimiento


nuestro vínculo esconde un paraíso al que siempre podemos huir para refugiarnos de la desidia y el tedio de este mundo.


Tu no entiendes ésto deseando adueñarte de mí, deseando que te regale todas mis horas todos mis secretos.


Ahí, dejaríamos de ser refugio mutuo.


martes, 27 de diciembre de 2011

Callejón sin Salida

Callejón sin Salida

Las ganas oprimidas
contra un paredón gris,
así de rendidas.

Ante el humo expansivo
de la enfermedad
y el reinado supremo
de la vejez que nos invade

 no sirve ninguna paz,

ninguna tregua,

ninguna

salida.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Me callaré su Adiós III

Andrea llegó riéndose.
_¿Adivina quién me llamó ayer?
_¡No! ¿El parisino?
_ Si, está en Buenos Aires. Lo invité esta noche.
_ Que te diga muchas veces Je t'aime, para eso lo buscaste... jajajaj
_Jajajaja! Los parisinos tienen un ego tan grande que solo podía gustarme uno por lo bueno que está. ¡Gracias Dios por estas criaturas!
_Jajaja, brindo por eso, amiga.
_ Leía algo ayer...
_ ¿Vas a filosofar...? Te escucho con ganas. 

Que gran amiga había resultado Andrea. La mayor parte del tiempo parecía una extensión de Amanda, más libre, porque a ella no le habían inculcado mandatos.

_ La filosofía hindú, dijo, al tiempo que prendía un cigarrillo, plantea que tenemos que renunciar a los placeres mundanos...

Las dos se miraron riéndose sin parar.

_Como se nota que Buda o quién sea no vivieron nunca en Buenos Aires..., dijo Andrea.

-Exacto. En estas tierras, practicar el amor por el prójimo, hacer el bien de forma desinteresada y dedicar la vida a la meditación, son el equivalente a vivir en el dolor de la indiferencia ajena, a hablar con palabras que se morirían en la entrada de oídos necios, como ecos en una cueva que terminan poco después que el sonido.
Impracticable, querer ser amoroso con todos hoy por hoy equivaldría a cavarnos una tumba de fracasos.
_Sabia amiga, disfruto cuando hablás como texto enciclopédico jajaj, brindo por eso.
_Y los placeres mundanos y el arte son el único remedio contra las crudezas...
 _Se mueren los de al lado día por medio y ¿alguien nos quiere hacer creer que la felicidad es posible?
_La felicidad del indiferente, claro está, la individual.

Maxi fue el segundo en llegar y entró con su normal parsimonia. Saludó a las chicas y prendió un porro cerca de la ventana
_¿Todo en orden, damas?

Maxi, ese sí que era un tipo desinteresado. Vivía casi con lo puesto. No tenía ambiciones y por eso era más libre que cualquiera de nosotros.

Enseguida llegaron Manuel, Ferchu, Helena y Caro.

Caro prendió la música a penas entró. Siempre con esa necesidad narcisista de sentir que ella llevaba la fiesta a todas partes.

Helena y Ferchu sacaron unos vasos y la cerveza comenzó a correr de mano en mano. Los dos eran callados y se entendían bien. Hacía tiempo que andaban juntos.

Amanda se metió en el cuarto de su hermano. Sacó de su bolso violeta, que llevaba siempre a cuestas, una bolsita de nylon. Distribuyó uniformemente el polvo sobre la mesita de luz y con los dedos lo ordenó en línea recta. Se acercó a la línea y tapándose un orificio de la nariz, la inhaló en un largo suspiro.

Después su cuerpo fue atajando las sensaciones.

Salió entre los amigos. Se tiró en el suelo sobre un almohadón.

_Qué música de mierda, dijo

Ferchu se empezó reir.
_Amanda y sus sutilezas... Pónganle un tango que hoy está para atrás por ese noviecito suyo que se va a vivir lejos.

Carolina, algo fastidiada, puso el CD de tango. Siempre atendiéndole los carpichos a ésta.

Sonaron y retumbaron como piedras pesadas, arrojadas a un abismo, las palabras de la canción:

“Y dicen que no te quiero porque no me ven contigo...Si supieran que en el alma tenemo nuestros sueños aferrados...Si supieran que los dos nos queremos aunque estemos separados.¡Cuántos hay que estando juntos no se aman y no saben de este amor que hay dentro mío!...¡Y dicen que no te quiero porque no me ven contigo!...”

Amanda cantaba bajito, moviendo la mano y la cabeza con signo de aprobación, hablándole a la nada.

Manuel se le sentó se le sentó al lado. Amanda lo miró con asco:
_¿Nunca te cansás de hacer el ridículo? Se rió.
_Sos tan despreciativa.
_Más despreciable es que te rechazo y que siempre volvés por más.

Igual reclinó la cabeza contra su hombre y le acarició la pierna mostrándo como la soledad la devastaba por dentro.
_Gracias, Manuel, gracias por salvarme a veces de mi misma.

Amanda se quedó pensando en en el momento en que ella y A se habían conocido.

En esa primera instancia ella lo había ignorado casi por completo. Se fueron conociendo en el día a día, durante las sesiones de fotografía. Desayunaban juntos todos los días.

En esas charlas, semidormida, Amanda le decía todo sobre ella, lo escupía con desgano mientras comía una medialuna.

Después llegaban sus palabras: el sendero por el que ella se había visto desnuda, había logrado percibir todas sus faltas y virtudes. Mientras todos se deshacían en estúpidos halagos, A le había hecho una crítica que le cambiaría la vida para siempre. Fue una advertencia: si no definís un rumbo, vas a quedarte en la nada. En apariencia vas  camino al éxtio y tenés todo para lograrlo, pero tu falta de deseo por un fin, por cualquier fin, hace que disperses tus energías. Sos buena aún a medio motor, pero nunca vas a ser plena en nada.

Un coctail de verdad tan directo que la dejó embriagada de reflexiones.

Inmediatamente después de la charla ella se había ido de viaje. Al volver, corrió a decirle a A lo que había descubierto: que estaba enamorada.¿Tan dificil le había sido hilar eso antes? Con él dormía y su cuerpo le parecía el David esculpido, a él le era fácil contarle todo, y sin embargo, nunca se le había escapado ni un "te quiero"...

Sonó el timbre nuevamente.
 
Helena, que abrió,se quedó muda

Era A.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Agonías

Existir es una muerte brusca que nos sacude día a día, una muerte lenta y malintencionada



Existir es una catacumba de insensatos.


La mente, sigilosa, nos siembra deseos y fines,


arenas del desierto, quimeras de los ciegos.


¡Llamo a mi muerte como a un dulce remedio!



viernes, 9 de diciembre de 2011

Me callaré su adiós - II

La cama es amplia, un terreno vasto e inhabitado. 

Amanda está en un rincón, acurrucada como un feto.Abre los ojos como una muñeca. Se levanta precipitadamente a vomitar: arrodillada delante del inodoro contrae los músculos con fuerza y el ardor del estómago avanza hasta la punta de la garganta. 

Indiferente, camina hacia la cama y levanta la botella de whisky apoyada en la mesa de luz. Bebe dos tragos largos.  Observa la habitación en busca de estabilidad: el punto en el que se centra permanece inmóvil, pero el resto de los objetos comienzan a moverse en círculo, como despegados de su sitio original. Me pregunto cual es la realidad, qué es. Este absurdo o el absurdo de los sobrios.

Levanta el teléfono y lo llama convencida de que no va a atender. Entre sus pechos redondos y blancos el corazón le late con la fuerza de una tormenta, pero su expresión es impávida, comode costumbre.

_Hola,¿Amanda?
_A, ¿cómo estás?, dijo con dificultad. Tenía la costumbre de llamarlo "A". y él siempre disfrutaba sus excentricidades.
_Bien. Amanda... vos sabés que...yo... Se quedó callado como siempre hacía.
_¿Podemos vernos?
_Estoy con cierre, es fin de mes, es complicado.
_¿Cuándo? Por favor, antes de que te vayas, tengo que verte. Solo vas a dejarme una imagen, dejame asegurarme que sea lo más similar a la real.
_No te pongas melodramática. El miércoles. Te aviso. Y le colgó.

¿Melodramática? Era evidente que A nunca entendería que su amor era insoportablemente real. Comenzó sin involucrarse y le falló la estrategia: no pudo evitar enamorarse. Los amores imposibles, le había dicho él, son los únicos que duran toda la vida. y solo por esa frase, ella se había fascinado como una chiquita tonta.

Amanda se llevó las manos a su vientre, acariciándolo. La humedad de una lágrima le llegó hasta el abdomen, después de surcarla por completo.

Sonó su celular. Era Manuel. ¿Qué clase de estúpido te besa cuando le cuentas tu angustia por otro?

Cortó. 

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_ Hola linda, ¿cómo estás? Alcanzáme el chupete por favor.
Miranda siempre era tan dulce.
_Mandy, ¿hace cuántos días que no dormís?, bromeó su hermano con su usual acidez.
 Amanda movió los ojos hacia con expresión molesta y no respondió. 
Se abrió los ojos grandes con los dedos y le sacó la lengua.
Se rieron.
Hacía rato que no se reía con sinceridad.

Observando la escena de chupetes, valijas, colchones, tarjetas de crédito, descongelar heladeras, arreglar las macetas del cantero y peleas entre niños y llantos de bebé, suspiró.

No terminaba de decidirse cuál de las dos vidas era más incómoda, si la suya o la de su hermano. 

Para irse de vacaciones era necesario un despiegue de logística que envidiarían las grandes empresas. Su rutina era compacta e inviolable. Vivía en un universo dado, no apto para imponderables. Todo en su vida se sucedía como una serie matemática inalterable. 

Los niños: demandantes como sanguijuelas. Su esposa, amable, sí, pero terca como pocas. El lidiando con su jefe, su mujer y sus niños y viviendo en su espacio cerrado y apacible. Debía decir siempre lo que hacía y dónde estaba, sus preocupaciones no eran ya dilemas existenciales, si no llegar a fin de mes y asistir a los actos de sus hijos.

Por otra parte, su vida: errática, llena de amores desesperados, alcohol y fiestas y ninguna certeza. Tenía pocas responsabilidades, pero ninguna atadura. En cualquier momento podía empacar e irse a recomnzar en cualquier parte. Una libertad inigualable, así como vacía.

Ayudó a subir algunas cajas. Le hizo cosquillas al menor. Nunca había sabido hablarle a los niños. No encontraba qué decirles.
Ahi viene el sermón. La sensación de que debían explicarle todo.
 _Por favor cerrá con llave si salís. Fijate siempre que las llaves de gas queden cerradas. Tratá de comerte la fruta así no se pone fea. Dejáte, nena, a mano el celular por si necesito llamarte. Ah, y gracias.

La besó en la mejilla. Precedió al momento la escena tan tradicional, en la que todos asomados por la ventanilla agitaban sus manos diciéndo "Chau" a coro, y ella los correspondía.

Estaba sola. Por fin.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Me callaré su adiós - PRIMERA ESCENA

 _¿Alguna vez te habías dado cuenta de que la mayoría de las mujeres que tienen unos ojos claros increíbles, son narigonas?
_No me gustan los ojos claros, nunca me gustaron. No sé. Se me hacen de mirada "liviana"
_Puede ser. ¿Querés otro?
_Sí, un martini dry, necesito un buen trago. Hoy la soledad me tiene a mal traer. Detesto estos momentos de lucidez...
_Tu lucidez es despreciable.
_ Decime la verdad,¿no te incha las pelotas esa gente que cuando ve que aca su fracaso es inminente se va a Europa? Y después escuchas a los padres hablando maravillas, y el flaco o la minita están allá en Europa lavando copas  o fumando porro. Viajar por placer es una cosa. Abandonar la tierra de uno y a su gente, es de traidores. Nunca te fíes de un desarraigado.
_Pero, ¿qué te pasa? ¿Cómo podés decir eso?
Apagó el cigarrillo y lo miró con bronca. 
_No entendés nada, como siempre.
Se puso de pie y él ahí  recordó porqué soportaba sus modos altaneros. Sus curvas eran abismos. Los tacos aguja anticipando el contorno de sus piernas, la unión ínfima entre sus muslos y la minifalda, el cabello abundante que le llovía sobre los hombros descubiertos, como una selva reposada sobre su espalda.
Se dio vuelta mirándolo de reojo.
_¿Bailamos?, susurró con gestos felinos.

De fondo, haciendose espacio entre las luces y el humo, sonaba un tema de Dylan.
 _¿Quien se fue a Europa, decime?
_El se fue.
Los ojos se le vovlieron opacos y tristes. 
_A Viena. Nunca más voy a volver a verlo.
Sintió tontamente el impulso de besarla, de protegerla. La tomó de la cintura, y la abrazó despacio. Sintió la pena contraída en su pecho y supo que se estaba aguantando las ganas de llorar.
_Y, antes de que lo digas. Ya sé que todo se supera, pero, no quiero olvidarlo. 

Se acercó a la mesa a beberse el resto del trago, de forma abrupta. 
_Otro. La noche es el único remedio para cuando la soledad arde. 
Era tan hermosa. Facciones sensuales, mirada inteligente. Sin embargo... 
_ Me callaré su adiós en cada copa.


La miró, vulnerable, endureciéndose el alma para aguantar los dolores, y la besó.
Ella lo miró con desprecio.





domingo, 4 de diciembre de 2011

Y por más de que pese la vida...



Se recostó, rendida. 
Sus pies de barro, heridos de miseria.

Le pesaba el vacío sinuoso de existir,
la vida perdiendo el sabor, sumisa ante el tedio.


Extrañaba inmensamente 
los abismos de sus ojos negros,
quietos en la noche
contagiando desmesura.


Los ardores del alcohol 
resucitarán sus anhelos
La lengua del placer
la arrastrará de nuevo 
a recontruir las ansias

y por más de que pese la vida
habrá que seguir buscando...

viernes, 2 de diciembre de 2011

"...en la vida, todo lo que elegimos por su levedad no tarda en revelar su propio peso insoportable."

Italo Calvino



jueves, 1 de diciembre de 2011

Abatida




Mis esperanzas son chicles absurdos que masco sin ganas, el mundo es embustero de mi esfuerzo empecinado.







Deténgan el tiempo ¡¡piedad!! todavía no se quién soy...
Acorralada por mis cobardías, que vienen armadas e impías, y un susurrp sincero y cruel que me viene desde muy hondo ya me admitió una derrota y un fracaso.

Una bella mediocre soy, al fin de cuentas todo arte es inútil...

¿A dónde se van mis pájaros de gloria? Ser alguien para mí era marcar una huella de profunda existencia. Y aqui me ven, viviendo la vida de todos.


No le encuentro motivación a mi propio camino: todos los senderos conducen a Roma, y yo que a Roma nunca quise ir.