No hay mayor acto de rebeldía que el pensamiento independiente.

viernes, 11 de abril de 2014

Un poema de Natalie Dzigciot que me gustó mucho:

 Entonces me emborraché y compré ropa
Cosas que solemos hacer cuando vacíos
Salí de un lugar lleno de música y humo y tragos de colores
Y empecé a ver pequeños signos de decadencia citadina

Un encargado se cortaba las uñas de los pies, en el escritorio del hall de entrada
Y el taxista me decía noseque y yo solo podía escuchar la música peruana que salía del estéreo
Me hacia pensar en cuanto extrañaría a su país
Y cuanto debía de odiarme en realidad
Me di cuenta que nos crían con una idea horrible, de ser víctimas de nuestros dominados
Y sentí tristeza
Pasé por un banco
Vi al fantasma de la empleada que trabajó 23 años de impoluta falda azul y camisa blanca
Parecía serena. La historia la juzga demasiado.
Su comida preferida era el pastel de papas. Lo cocinaba los jueves y lo llevaba los viernes en un tapercito blanco con tapa rosa. La hacía sentir en casa, con eso le alcanzaba. A mi no me alcanza con nada
Llegué con la extraña sensación de que el tiempo es demasiado
y puse un disco viejo
Recordé la charla de oficina: a los 16 era feliz porque ignoraba
Tuve hambre pero no comí nada
Lo único que me gusta de este vacío son mis costillas
E igual sigo siendo gorda en facebook

Desperté cómo un globo sin helio, sin forma
tirado en un garage de microcentro
Y me sentí una sombra
Todo se redujo a pensar que
Estoy adentro de un frasco de mermelada que no puedo abrir

jueves, 3 de abril de 2014

Diarios 1910-1923, Kafka.

" Al margen de mis relaciones familiares, yo no podría vivir de la literatura a causa de la larga gestación de mis trabajos y de su carácter insólito; además, mi salud y mi carácter me impiden asimismo entregarme a una vida que, en el mejor de los casos, sería incierta. Por ello soy funcionario de un organismo de seguros sociales. Pero resulta que estas dos profesiones nunca pueden tolerarse entre sí ni dar lugar a una feliz convivencia. La mejor suerte en una de ellas viene a convertirse en una gran desgracia en la otra. Si una noche he escrito algo bueno, lo quemo al día siguiente en la oficina y no puedo acabar nada. Este ir y venir es cada vez más desagradable. En la oficina cumplo con mis obligaciones externas, pero no con mis obligaciones internas, y toda obligación interna no cumplida se convierte en una desdicha que ya no se aparta de mí (...) he venido doctor a preguntárselo, porque presiento que si ud me considera capaz de ello, puedo realmente intentar la empresa."
Un ingeniero:

(…) y entonces, todos estamos hechos de polvo de estrella

La explicación no la escuché,
Pero me quedé con toda esa poesía.

Era mejor que pensarme con esa `nomenclatura de libro de medicina
o con el paisaje de la carnicería que muestra un poco el adentro.

Era mejor que saberme tan falible.

Porque a la muerte no la asumimos nunca.
La negamos hasta muertos y callados.
Calados.
Por la herida de finitud.

Nos revolcamos en la negación y en muchas camas,
Sintiéndonos polvo.
Al diablo con la carne.
Que vaya para los lobos.
Pero no dejo de pensar en el polvo.
Y de volarme.