Un ingeniero:
(…) y entonces, todos estamos hechos de polvo de estrella
La explicación no la escuché,
Pero me quedé con toda esa poesía.
Era mejor que pensarme con esa `nomenclatura de libro de medicina
o con el paisaje de la carnicería que muestra un poco el adentro.
Era mejor que saberme tan falible.
Porque a la muerte no la asumimos nunca.
La negamos hasta muertos y callados.
Calados.
Por la herida de finitud.
Nos revolcamos en la negación y en muchas camas,
Sintiéndonos polvo.
Al diablo con la carne.
Que vaya para los lobos.
Pero no dejo de pensar en el polvo.
Y de volarme.

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