Dejame decirte una vez más que te quiero.
Deja que guarde tus ojos rubios en la
sangre, en la fiebre. Que como enfermedad vayas poblando poco a poco mis
tejidos, mis células, mi dermis, mi epidermis, el más íntimo de los huecos
entre mis huesos.
Dame el permiso de profanar tu recuerdo a
mi entero placer. Total vos no te enterás de nada. Total yo solo soy ese lugar
secreto al que vas cuando ya no soportás el mundo.
Perdí las ilusiones, se me cayeron por los
bolsillos, llenos de mendigos.
Dejame, entonces, robarle el sueño a la
desgracia que me ofreces.

