Arrepentirse, quiero
creer, es juego absurdo.
Hoy me pasó.
En la vida de otro
recordé viejos deseos, metas de libertad,
Y las cadenas pesaron más
que de costumbre.
El viaja, recorre el
mundo sin dinero y fuera del sistema.
Yo vuelvo, en cambio, sentada en
un escritorio;
los ojos volados de lo que no soy, las manos al teclado,
mientras paisajes,
amigos, destinos y olvidos
mueren en un monitor.
Dibujo en puntas de pie, un horizonte que se cae cada vez.
Sentada en una silla gris, me acuerdo que alguna vez quise tener coraje.
1 comentario:
Ufff me tocó hasta el último rincón del alma!
Me describe muchísimo en algunas partes.
Muy lindo Ceci, te felicito!
Besotes.
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