No hay mayor acto de rebeldía que el pensamiento independiente.

viernes, 11 de abril de 2014

Un poema de Natalie Dzigciot que me gustó mucho:

 Entonces me emborraché y compré ropa
Cosas que solemos hacer cuando vacíos
Salí de un lugar lleno de música y humo y tragos de colores
Y empecé a ver pequeños signos de decadencia citadina

Un encargado se cortaba las uñas de los pies, en el escritorio del hall de entrada
Y el taxista me decía noseque y yo solo podía escuchar la música peruana que salía del estéreo
Me hacia pensar en cuanto extrañaría a su país
Y cuanto debía de odiarme en realidad
Me di cuenta que nos crían con una idea horrible, de ser víctimas de nuestros dominados
Y sentí tristeza
Pasé por un banco
Vi al fantasma de la empleada que trabajó 23 años de impoluta falda azul y camisa blanca
Parecía serena. La historia la juzga demasiado.
Su comida preferida era el pastel de papas. Lo cocinaba los jueves y lo llevaba los viernes en un tapercito blanco con tapa rosa. La hacía sentir en casa, con eso le alcanzaba. A mi no me alcanza con nada
Llegué con la extraña sensación de que el tiempo es demasiado
y puse un disco viejo
Recordé la charla de oficina: a los 16 era feliz porque ignoraba
Tuve hambre pero no comí nada
Lo único que me gusta de este vacío son mis costillas
E igual sigo siendo gorda en facebook

Desperté cómo un globo sin helio, sin forma
tirado en un garage de microcentro
Y me sentí una sombra
Todo se redujo a pensar que
Estoy adentro de un frasco de mermelada que no puedo abrir

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