




¡Qué ha pasado con mi suerte...! El cuerpo. Se me desfigura entero corroído por aquella temprana enfermedad. Devastado por aquel accidente. Quedé hecha una planta que no puede dar frutos. Salí desesperada de mi camilla, débil, pero enfurecida con la vida a buscar lo que quedó de ese bebé que mis entrañas mataron desde adentro.
¡Me volaron la esencia de mi género!
Pinto para que ahí se calmen todos los pensamientos monstruosos que me aquejan.
Nada me derrota. Soy mujer de sangre mexicana que me hierve en pasiones.
Pero, que agotada estoy de tanta lucha...
Puedo perdonarle a la vida todo, pero Diego, Cristina, cómo pudieron...!? A ti, Diego, mi Diego, que te vi pintando el mural "La Creación", y aun siendo casi una niña, te quise. A los 22 nos casamos, y yo ya sabía que no me podrías ser fiel. Lo acepté. Lo acepté porque vos y yo teníamos que ser, así como es el mundo, sin motivo aparente, pero por una necesariedad sagrada.
"No puedo serte fiel, pero si leal", me juraste.
Ambos entendíamos que el sexo no era lo mismo que el amor. Nos dábamos ese permiso tácito. En el sexo lo experimentábamos todo. Pero yo siempre en desventaja...a mi corazón nunca lo convencía del todo tener que volverse ciego tantas veces.
Pero, Diego, lealtad me habías jurado. Lealtad...! Acaso entendiste eso que prometías? Habiendo tantas mujeres, por qué mi hermana...?? Miráme a los ojos y decime por qué..??!!
Y a ti Cristina, casi ni te culpo. Que pocas mujeres mucho más resueltas que tu, tampoco han sabido negarse.
Diego te mira y te hace sentir única. Y te hace sentir hermosa... Aún con mi cuerpo devorado por la poliomelitis apenas a los seis, aún con ese cuerpo que sobrevivió aquel lejano choque entre el autobus y el tranvía. Era un día como cualquier otro. Y el choque duró unos segundos. La columna partida en tres, varias costillas y un fierro que me atravesó marcando mi destino. Rompió el eje del cuerpo de toda mujer con una volencia despreciable. Aún a mi que me dijeron que jamás podría volver a caminar, y caminé. Que me dijeron que no iba a poder parir, y sin embargo lo intenté hasta devastarme. Aún a mi me hacía sentir hermosa.
Y fuimos tan fieles a la vida. Compañeros transitándola en el Arte.
Pero, aún a mi, Diego, que tengo la fuerza de la vida que me late con el fuego de la lucha, de la esperanza. A mi que con un pincel en la mano el mundo se me puede desaparecer entero. Aún a mi, Diego, lograste romperme el alma...! Así suspiro con la mirada perida en mi Casa Azul de Coyoacán. Esperando su llegada.
- * -
Llegaron finalmene. Se quedaran en casa, León y Natalia.
Pasan los días. La pasión política de León me seduce. Te comienzo a olvidar aunque sepa que es mentira. Cuando menos te lo esperas, estoy en la cama de la revolución.
6 comentarios:
despechada...le pago mal el amor o no...quien sabe, a veces estar al lado de una persona especial, bien vale pagar por ello un desagradable precio... sin embargo es raro que Diego se acostara con la hermana, por el solo hecho de gustarle...quizas hubiera algo mas, algo que los personajes de esta historia y el tiempo que lo olvida todo solo conocieran.
Que puedo decir, mas que citar una frase vox populi "lindo/a el amor duele" y vaya que sí :)
Frida me parece una mujer increíble. Amo su arte y su pensamiento.
Despechada...?
Como llamar despechada a alguien como Frida?
No entiendes absolutamente nada.
Al primero:
No puedo creer que intentes justificar semejante traición...Ningun motivo habilitaría esa conducta!
Diego fue así toda su vida. El sexo lo pudo más que todo, incluso más que su gran amor...
Triste es eso! Triste es lastimar a quien amás por dejarte llevar por placeres mundanos. Habrase visto egoismo semejante!
Si, Diego era especial. Pero, por más brillante, apasionado o fantástica que sea una persona, todo eso se pierde en el egoismo, la incapacidad de ser LEAL.
Cuando derrame el verano toda su miel sobre el río,
cuando el sol rejuvenezca con la risa de los niños,
y el amor juegue sus juegos como el viento entre los pinos,
y el campo encienda sus verdes, y el mar suelte sus navíos,
cuando la última flor del cerezo haya caído,
amiga yo estaré lejos, muy lejos por el camino.
Aunque llores lo que llores sobre este corazón mío,
aunque convierta mis manos en cuna de tus suspiros,
aunque se queden tus ojos, tras de mi huella prendidos,
y yo camine en lo llano como bajando al abismo,
cuando la última flor del cerezo haya caído
amiga yo estaré lejos, muy lejos por el camino.
Sé que te recordaré más allá de lo infinito
nuestro andar bajo la lluvia platicando como niños
o adorando tu pureza, con sueños y cantos míos,
pero por más que callemos, y aunque sintamos lo mismo,
cuando la última flor del cerezo haya caído
amiga yo estaré lejos, muy lejos por el camino
Es cierto, hubo un pacto roto. Pero ese pacto bien se aventaba a ser firmado sobre el aire.
Se creyeron creerse asi mismos, y el factor humano, esa variable incontrolable afecto el acuerdo establecido.
Fue un pasar lleno de muchas emociones, mucho sufrimiento para ella pero dejando una marca en la historia como otra no habrá.
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