"Cuando quise convertirme en periodista mi padre me aconsejó que tomase otro rumbo, porque sino me iba a morir de hambre. Por eso trabajé en la Agencia Recaudadora de Impuestos, como contador. Y entre los papeles membretados, redacté mi primera novela: Cuando comen los leones".
"...nadie se divierte con mis historias como yo. Puedo empezar guerras y cometer asesinatos sin consecuencias, enamorarme de mis protagonistas sin que mi mujer se ponga celosa; me siento como un dios que maneja las piezas de un escenario"
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