Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
Julio Cortázar.

3 comentarios:
Muy Bueno !
las personas somos como las gotas, a veces nos aferramos demasiado, en ciertos momentos es bueno dejarse caer :)
Besos Ceci, siempre un placer pasar por acá.
Lo cierto es que me encanta mirar como llueve,
me relajan esas melodías.
feliz semana.
La verdad hoy siendo un día lluvioso encontrar este post esta buenísimo
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