Las decisiones son mujeres. Mujeres borrachas de celos que compiten entre sí. Una viste la gala de la novedad y llama, susurra. La otra camina en el tempo cotidiano y nos mira con ojos cotidianos y nos llama con voz cotidiana y tiene rasgos de familia.
Interrumpe la otra, bailando árabe.
Hacen malabares intentando opacarse entre sí, piden nuestra atención a gritos.
Ambas son bellas, ambas.
Pero con ninguna de las dos puedo adivinarme el porvenir: Elegir es un juego de ciegos.

4 comentarios:
Parece que las dos valen lo mismo...
Exacto. Esa es la tensión que existe siempre al decidir. Una imposibilidad de determinar qué destino nos seduce más, y ello porque con la poca injerencia que tenemos en el mañana, elegir es un juego de ciegos. Un azar.
Feliz dia!!!!
Así es la vida, un constante devenir de elecciones.
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