Llenarse el cuenco
de los ojos de
Verde selva, verde paz
Llenarse el fuego interno
Con la lucidez de sabernos nada
Frente a la furiosa creación
Y en la noche misionera
Cuando el negro se puebla
de estrellas
como si llovieran
Encontrarnos absortos
Boquiabiertos
Amando la vida
desde nuestra pequeñez.

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