No, te
digo que no.
Me parece que vos y tu bolso Prüne,
con
esas botas altas
para
que las piernas te parezcan de maniquí
las
piernas esas que se te cruzan como el tiempo
acampando
vacío.
comiendo
desganada en el piso 20 de una multinacional
vos
con esas ojeras tapadas a químicos
con el
saco negro, el escote vivo
no te
pareces ni a vos misma
aunque
sonrías a cuatro reflectores
aunque
te adaptes
flexible
como sos ante lo adverso
Se
escapa por los poros tu deseo indómito de poemizar ciudades
a
besos a gritos a ruegos
Preferirías
pasarte la mañana barriendo hojas en el mejor de los otoños
convencida,
claro, que hasta sería más útil