Querido hijo,
No fui yo quien eligió tu nombre.No te vi empezar a caminar. No estuve para ver tu primera sonrisa ni para darte el primer abrazo.
Confieso que tenía un miedo terrible de ser mala madre. Pensé que no había nacido con el don. Que quizá porque mis entrañas no estaban hechas para acurrucarte, tampoco sabría cuidarte. No fui yo quien te tuvo 9 meses creciendo adentro, mientras te soñaba un rostro y un alma y eso no puedo remediarlo.
Pero sí puedo decirte que te esperé con más ansias que a nada en esta vida. Esperando tu llegada, pensaba: y si no me quiere? Hasta que un amigo me tranquilizó al decirme,"un niño puede incluso no querer a su padre biológico, no entiendo porque vos tendrías que tener más miedo que cualquier otro".
Preparé tu cuarto para que fueras príncipe ni bien llegaras. Quería compensarte por el tiempo perdido. Pasaban los años y no llegabas. La justicia hace poner de rodillas a los adoptantes pero no le quita los hijos a los padres que los maltratan.
El día que viniste de la mano de papá a casa, tengo una primera imagen nublada, las lágrimas me brotaban de alegría: hijo mio! me puse de rodillas a tus pies y te abracé con tanta fuerza que tuve miedo de desarmarte.
Tenías 5 años el día que te conocí.
No se bien que palabras dije, la emoción me desbordaba. Te miré por todas las imagenes tuyas que me faltaban. Y, ahi mismo, empecé a amarte. Entero.
Hijo mío, al igual que nadie elige a sus padres, no nos elegimos. Sin embargo, te volvería a elegir y a pensar justo como eres.
Te acordas de como lloré cuando me dijiste MAMA?
3 comentarios:
todo llega cuando tiene que llegar
me hizo llorar el texto, yeguuuua!
Es un buen comienzo...es un buen otoño.
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