Me gusta mucho el invierno.
El viento fresco en el rostro, las bufandas, los tapados y las botas. La comida caliente, el fulgor de la estufa en el living, la tibieza de mis sábanas y frazadas, el chocolate caliente, la sensación de resguardo.
Sin embargo, cada vez que comieza el invierno, no puedo evitar pensar en cuánta gente vive en la calle y está sufriendo y padeciendo todo lo que yo disfruto.

2 comentarios:
Cuanta realidad que te pega en los dientes. Y ahí es cuando me siento como el culo. Siento que siempre podría hacer un poco más por aquellos que realmente lo necesitan...
Al menos te gusta el invierno...
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