"¿Y quién habló luego del amor? Fue Amigo. Estábamos los tres en un asiento rústico, a la sombra de un sauce cuyo verdor nos rozaba los cabellos: el fuerte aroma de los heliotropos bajo el sol nos comunicaba un principio de embriaguez más intelectual que corpórea; y desde aquella tarde me digo a veces que si el intelecto diera un perfume sería comparable al seco, ardiente y casto de los heliotropos. Pero, ¿quién habló luego de amor? Fue Amigo. Y lo primero que señaló fue aquella virtud por la cual el Amante, con los ojos vueltos hacia el Amado, se olvida de sí mismo, trueca su forma por la forma de lo que ama, va muriendo a su propia vida y resucitando a la vida del Otro; hasta que por fin el Amante se convierte en Amado Mientras el Amigo hablaba tenía yo puestos mis ojos en los de Aquélla; y me atrevía con sus ojos, no se yo en virtud de qué facil audacia. Luego, a mi vez, y a trueque de revelar mi propio sentimiento, describí yo el drama del Amante convertido a un Amado que se le esconde, le huye o lo ignora.
Con una vehemencia que debió parecer extraña en el ámbito del jardín, pinté la congoja del Amante que, muriendo en si mismo, no halla resurrección en la vida del Otro. Y Aquélla permanecía en silencio, bien que sus ojos posados en los míos derramaran una luz clarísima que yo no logré definir entonces, pero cuyo valor exacto alcancé más adelante.
no sé cuanto duró aquel diálogo único sostenido entre dos voces y una mirada, ni es mi propósito divulgar enteramente lo que se habló aquel mediodía bajo un sauce de Saavedra, Soólo diré que, de pronto, risas y gritos de muchachas irrumpieron en el jardín, y que se desbandaron las palomas con un miedoso tableteo de alas. Me pareción entonces que algún círculo mágico se rompía, o que se entornaba sigilosamente la puerta de un secreto."
2 comentarios:
Qué hermoso relato, che. En verdad que debo agradecerte tal belleza. Besos!
No solo volvio el aroma de las flores, sino el hermoso aroma expresado en este relato.....Ahora puedo seguir laburando.
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