No hay mayor acto de rebeldía que el pensamiento independiente.

martes, 30 de noviembre de 2010

Espiralados


-Rubia, estás sola...?_ dijo el cuarentón con tono de conquista, pero sin la mínima esperanza de provocar más que una mirada de desdén. La Rubia le clavó lo ojazos azul hielo.
_Muy. Sentate conmigo, dijo con tono seco.
El cuarentón que ya estaba por seguir de largo, la miró anonadado.
_No es sarcasmo, no? Me siento?
_Si
El bar estaba repleto. Una capa de humo operaba como velo entre los desconocidos. El color de los tragos y las luces se entremezclaban. Sonaba una musica pegadiza en un tono tan fuerte que aturdía.
La Rubia no tenía másde 23. Sacudió los hielos en el vaso de whisky, que giraron como un torbelino y apuró el trago entero. Corrió la silla hasta estar al lado del cuarentón y le susurró al oído:
_Me aburro si no me das un beso...
El cuarentón estaba tenso. ¿Era posible que semejate mocosa lo estuviese haciendo sentir incómdo a él?
_Epa..!_ atinó a decir. Y se sintió bastante torpe.
Los ojos polares de La Ruia lo atravesaron.
_¿Cuál era tu idea? Jugar a las cartas?, dijo fastidiada.
Tomó el otro vaso. Lo bebió con ímpetu. Se acercó al cuarentón y le mordisquió la oreja. Cruzó sus dos piernas largas, acariciándose con la yema de los dedos. Se despendió el primer botón de la blusa.
_Vamos??, dijo con soltura.
Las ganas de llevarse ese cuerpo dorado a la cama lo traicionaban, pero algo en la situación le resultaba inverosímil ¿En qué instinctos confiar...?

_Vamos, dijo finalmente.

Un hilito de sangre se asomó de la nariz, semejando el contraste entre las frutillas y la crema, pero de sabor amargo.
Las manos le empezaron a temblar. Se tomó fuerte del pecho y se desplumó en el piso. El ruido y la multitud cubrieron la situación como la arena cubre los pisos.
El cuarentón pensó en ayudarla. Y después pensó en que no quería líos con mocosas.
Se fue del bar.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El arte como Conocimiento- Sabato

(Para Jan Žižka, un intento...Es dificil adivinar lo que hace sonreir a alguien...Pruebo con un buen fragmento de un ensayo).

"Desde Sócrates, el conocimiento solo podía alcanzarse mediante la razón pura. Al menos ése ha sido el ideal de todos los racionalismos hasta los románticos, cuando la pasión y las emociones son reivindicadas como fuente de conocimiento, momento en que llega a afirmar Kierkegaard que las conclusiones de la pasión son las únicas dignas de fe.

Los dos extremos, por supuesto, son exagerados y el dislate proviene de aplicar a los hombres un criterio válido para las cosas y recíprocamente. Es de toda evidencia que la rabia o la mezquindad no agregan nada al Teorema de Pitágoras.

Pero también es evidente que la razón es ciega para los valores; y no es mediante la razón ni por medio del análisis lógico o matemático que valoramos un paisaje o una estatua o un amor.

La disputa entre los que señalan la primacía de la razón y los que defienden el conocimiento emocional es, simplemente, una disputa acerca del universo físico y del hombre (...)
Ahora cualquiera sabe que las regiones más valiosas de la realidad (las más valiosas para el hombre y su destino) no pueden ser aprehendidas por los abstractos esquemas de la lógica y la ciencia. (...)

Y a menos que neguemos realidad a un amor o a una locura, debemos concluír QUE EL CONOCIMIENTO DE VASTOS TERRITORIOS DE LA REALIDAD ESTA RESERVADO AL ARTE Y SOLO A EL".

Decía Donne que nadie se duerme mientras se dirige al patíbulo, pero que, sin embargo, todos dormimos desde la matriz a la sepultura o no estamos enteramente despiertos.
UNA DE LAS MISIONES DE LA GRAN LITERATURA: DESPERTAR L HOMBRE QUE VIAJA HACIA EL PATIBULO!!

El Artista es el único que por excelencia, gracias a su incapacidad de adaptación, a su rebeldía, a su locura, ha conservado paradójicamente los atributos más preciosos del ser humano.

Finalmente, agrego la frase de Holderlin, "El hombre es un dios cuando sueña y no es más que un mendigo cuando piensa".

martes, 23 de noviembre de 2010

PerdiDoslosDos


Llegué a casa y no respondías. Te encontré en el baño. La puerta estaba entreabierta. Cuando te vi , tu cara estaba llena de sangre seca, te habías rasguñado con tus propias manos, que estaban sucias de toda la sangre que te salía de entre las piernas. Tenías toda las piernas salpicadas de sangre y en el piso había un charco rojo profundo. La mirada perdida en ningún lugar.Te vi y me quedé callado. Me miraste y te pusiste a llorar de nuevo, Los perdí, me decías, te agarrabas como queriendo atajar la sangre y repetías, Los perdi, los perdi, no, no, por favor, no, los perdi. No te alcanzaban las lágrimas, ni el corazón, para llorar tanto .Me acerqué. Te quise abrazar y te soltaste enloquecida.

Caiste de rodillas. Nunca te había visto tan derrotada.

No supe que hacer.

Te envolví entre mis brazos y no dije nada. Ahi empezaste a gritar. Tus gritos me abrieron una grieta en el alma que aún hoy no logro cerrar.


Al fondo del pasillo , permanecía inmóvil.

El cuarto de bebé. Decorado de celeste. Un cielo pintado en el techo y estrellas fluorescentes pegadas para ilumnarlo con la luz apagada. Un oso con su moño celeste en el medio de una cunita, con un móvil que cantaba melodías dulces.


Se me hacía haber escuchado unos segundos atrás, Son mellizos, y tu sonrisa radiante, ya de madre, feliz.


sábado, 20 de noviembre de 2010

InCresEnDo



De niña siempre se supo diferente. Usaba joggins, zapatillas y no se quería peinar. Se preocupaba por la pobreza, la política y por entender el mundo. Le costaba tanto conversar con sus compañeritas...
Ahora, sin embargo, aquella tarde había sido un relajo: reunida con sus amigas hablando de temas que no importaban, su mente relajada y una de sus amigas pintándole las uñas, entre retos porque no paraba de moverse.
Todas contando secretos de peluquería, trucos para que la ropa esconda defectos y rutinas de gimnasio milagrosas. Todo un mundo nuevo para ella, que siempre estaba reflexionando sobre temas complejos y ocupándose de cómo resolver los problemas del mundo. Por más de que lo intentara incansablemente, no lograba pertenecer. Había sido tan feliz vestida de joggins en los cumpleaños y trepándose a los juegos o corriendo, mientras sus amigas se aburrían con sus vestidos. En general prefería jugar con ellos. Los varones eran más divertidos, no se preocupaban por nada, al igual que ella y no hablaban de marcas, ropa y zapatos. Contaban chistes y la seguían entretenidos frente a sus reflexiones.

Todo aquello que la hacía tan libre había cambiado, sin embargo, por dos eventos que ocurrieron casi simultáneamente: la llegada de la maldición roja y él día en que resignificó su mirada de él.

Una mañana se despertó a eso de las cinco, y al ir al baño, observó una horrible mancha color ladrillo húmedo sobre su ropa interior. Si bien, logicamente, le habían hablado del tema, estaba tan dormida que pensó que algo terrible le había pasado. Al borde de las lágrimas, se le cruzaron infinitos pensamientos.
Finalemente comprendió que era mujer. Las sensaciones eran encontradas, su infancia todavía le arrastraba a gritos el corazón y la mujer que todavía no se veía en el espejo la miraba con ojos serios y curvas impensadas.
Que forma detestable la de la naturaleza de provocar un sangrado cada mes...! Ahora que el ser humano estaba tan lejos de considerarse un mamífero y que todos andaban de traje y detrás del reloj, era fácil olvidar que a las mujeres durante una semana y una vez al mes, su parte animal, instintiva, las hacía sangrar. Era tan primitivo tener que andar con pollerita y tacos sabiendo que todo sangraba por dentro. Incómodas. Con demonios cambiándoles el humor. Llorando, hinchadas, infladas. La sensibilidad pendiendo de un hilo, las lágrimas fáciles, y ella que antes no lloraba por nada. El tráfico secreto de las toallitas en el colegio par evitar las burlas de los varones. Después de todo, a ellos no les pasaba nada. Nunca. Los cambios en el cuerpo eran vertiginosos. Se resistía a la idea de usar corpiño. Se resistía a la idea de la depilación. se resistía a pensar en manicura, celulitis, tratamientos faciales, maquillaje y toda esa especia de robotización en que consistía la patética idea de femeneidad. No era, a la larga, más que una burda forma de dominación. Ella estaba segura de que todo eso era un complot para evitar que las mujeres tuviesen tiempo de pensar! Tanto lío solo para agradarle a los hombres. Bah, y a ella que le podía importar eso...
El segundo hecho, fue Juan Manuel. Eran amigos y el género nunca había tenido peso entre ellos. Sin embargo, un día cualquiera, cruzaron miradas y ella se sonrojó. Ahi mismo supo que todo había cambiado. Se subió rápido a la bici y le dijo que tenía que irse, con sequedad. No le gustó sentirse asi frente a él.
Pocos días después de eso, sería su cumpleaños. No podía dejar de pensar en él y en cómo se reían juntos.
Y, ella, entonces, quiso que él la viera como miraba a las demás. Se subió a un par de tacos como a una aventura imposible. Caminaba ridícula como un orangután. Trató de peinarse. Su cabellera era larga y siempre estaba enmarañada. Su madre la ayudó a plancharse el pelo y se lo arregló con una flor. Buscó una pollera. Se trató de maquillar. Los labios le quedaron rojo furioso. No sabía pintarse...Estaba nerviosa. Cómo era posible que de pronto solo la preocupara él? Lo había visto millones de veces, jugaban todo el tiempo. Por qué ahora todo le parecía un desafío?
Llegó al cumpleaños. Al verlo, sintió cosquillas. Solo pudo estirar la mano y tenderle el regalo.
-Que rara estas? (Rara? Era bueno o malo que le dijera rara? que se suponía que quería decir rara?)
Entró. En el cumpleaños había música y las sillas estaban corridas como para una pista de baile. Dónde quedaron los juegos? Las ganas de correr y trepar.
Las nenas estaban agrupadas a la derecha. Los varones estaban reunidos en un círculo. Mauricio hacía muecas y divertía al resto. Las chicas cuchicheaban y arrojaban miradas, como flechas.
Qué incómodo era todo eso! Prefería estar en su casa, con un libro, pensando...Prefería sus joggins y no ese disfraz.
Subieron la música y ellas comenzaron a bailar. Los tacos no la dejaban moverse y se sentó.
Juan Manuel se le acercó. El corazón le latía como un insecto atrapado en una lata.
Al oído le preguntó: "Le decís a Rocío si baila conmigo? Dale, vos que sos re copada".
"A Rocio le gusta otro chico", le dijo. Se fue con los ojos tristes y a ella le dio placer. Esa pregunta le había generado un odio impensado.
Se llenó de bronca. Todos los sentimientos le eran tan nuevos que no sabía manejarlos. Triste, como un perrito que mira a la gente pasar entre las rejas de una casa, salió al patio y se sentó en las escaleritas de la puerta. Se sacó los zapatos con bronca y la flor del pelo. Se corrió la pintura de la boca. Asi no soy yo, se dijo. Permaneció sentada, mirando a Camuflaje, el perro de la casa, que mordisqueaba una pelota roja. Perro tonto, se rió. A vos sí que no te preocupa nada.

Juan Manuel se acercó y se le sentó al lado. Le apoyó la mano en el hombro y ella se puso colorada. Se miraron.
-Estas aburrida?, le preguntó.
-No sé, le dijo ella.
-Te quedaba linda la flor.
-Que está pasando que todo cambia..?, dijo ella. Suspiró- Antes era tan fácil hablar con vos..!
-No sé. Pero es tan dificil. Que suerte que somos amigos.
Se abrazaron.

martes, 16 de noviembre de 2010

Breves


"Tengo un vestido de luciérnaga desolada en esta tarde lluviosa."
"Tu boca húmeda en mi pezón: la miel en mis venas."
"No hay consuelo más triste que un: Igual no la quería tanto...".
"
Me gustaría ser viento para pasarme una tarde acariciando las hojas en un bosque y bailando sobre un lago".
"Prefiero la duda y el error, a la quietud."
"Mejor llorar mis faltas, que faltar a la vida. Viviendo precavido y conforme, aplacado. Con la panza llena y los sueños chatos."
"Escucho una música que me persigue, que no me deja: la melodía, que dulce es, de la culpa que me aqueja."