No hay mayor acto de rebeldía que el pensamiento independiente.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La marcha de la intolerancia


Escribo para aquellos que se tomaron muy en serio el individualismo exacerbado del tan bien ponderado burgués, Sr. Sartre, y por eso son capaces de armar estrategias especulativas con tal de sacarle el asiento en el tren a los demás y de algún modo esa mezquindad espiritual queda intelectualmente justificada, o a esos otros que nunca superaron la fase estética de Kierkegaard y entonces la autenticidad en los vínculos amorosos les resulta tediosa y prefieren armar personajes ficticios que son mucho más funcionales al fin -placer que la búsqueda de un vínculo, que da trabajo, como todo lo auténtico. O para aquellos a los que el relativismo se les subió a la cabeza y se creen que todo da lo mismo, que todo es arte, que cualquier persona está bien, que cualquier trabajo a la larga nos va a cansar y que por eso da lo mismo trabajar de cualquier cosa. O a los que ahora defienden las reivindicaciones de las clases más pobres o marginadas a la par del discurso oficialista, como si las reivindicaciones de esas minorías fueran una novedad y estuviesen defendiendo una especie de antítesis hegeliana: paren un poco che! Que el mundo divido en antagónicos buenos y malos es cosa de película de Disney ya no hay ni muro de Berlín ni cortina de hierro…
Me irritan los hipócritas que se viven delatando porque el discurso se les derrite como en La Persistencia de la Memoria de Dalí ante los actos, que los convierten en sátiras de sí mismos. Me deprimen los exhibicionistas que por alguna especie de mecanismo fallido de la estima necesitan exhibirlo todo y se nutren succionando halagos de los “coros condescendientes” que en su rol de perritos falderos revolean las palmas para acariciar a los carentes.
Me molesta el falso saludo, a eso prefiero la ignorada magistral de los honestos.
Me exaspera el uso a mansalva de la victimización de todos los que están en alguna situación de desventaja, como puente de justificación de una especie de destino estructural, porque en esas lecturas anulan la acción individual para hacerles una especie de upa lastimera. Aquellos que se la pasan regocijándose en la comida como si fuera el único placer en la vida y lo tratan con la misma deferencia que al Papa (y ese no se come) y escriben algo como: las tres cosas felices de mi día, comer asadito, merendar brownies con dulce de leche y crema y cenar en Tenedor Libre. Después, tampoco tolero a los opinólogos cuya opinión "formada" consiste en algo así como el repertorio de lo que juntaron del canal de chimento y de la actitud de desconfiados que siempre queda inteligente: "Ja¿Vos te creés que estos no roban? Hay gato encerrado...Estos que vayan a laburar ¿Vos viste lo que se puso?" y así en una infinita concatenación de ideas contradictorias que la lógica pulverizaría, de aplicarla en alguna ocasión...Habría que hacer una campaña de concientización, para que todos sepan que rige la libertad suprema para el uso de la lógica, y agregar que formar opiniones es un trabajo intelectual y no se compran en el mercado mientras nos quejamos de la inflación y de la calor que hace, pucha.
Pero sobre todo, me irritan las intolerantes como yo....

Uno de los tantos poemas de Planisich que me gustan mucho:

La palabra televisor, al menos, no debería desaparecer. No lo hará para mí. Hoy le decís LED, como si supieras de lo que estás hablando. El caso es que, y me preocupa profundamente, no cabrían hoy esos hombrecitos que hacían su trabajo.
Sin tanta magia.
En casa habrá un televisor
de los de ahora
ya sin tanta magia
No necesitará una mesita
de esas con ruedas que pivotean
Estará amurado a una pared
como un esclavo con mínimos
movimientos
No paseará por las habitaciones
llevando su luz precaria
Ya sin tanta magia
no me erizará los pelos
cuando arrime el antebrazo
a la pantalla
Al parecer
deberé prescindir de eso
como de tantas costumbres
de la infancia
DP

Traducción de La Voz de Thomas Hardy

La voz- de Thomas Hardy.
Mujer que tanta falta me haces, me llamas, me llamas a mí
Dices que ahora no eres como eras
Cuando cambiaste de quien lo era todo para mi
Si no al principio, en nuestra Primavera
¿Será a ti a quien oigo? Dejá que te vea entonces
De pie como cuando iba cerca del pueblo.
En donde me esperabas: sí, como te conocí entonces,
En ese primer vestido azul-cielo.
¿O es tan solo la brisa, en su letargo
Que viaja por la húmeda aguamiel hasta mí, acá,
Y tú disuelta en pálido olvido
Nunca más oída, ni lejos ni cerca?
Entonces yo, tropiezo hacia adelante
Las hojas a mi alrededor se desparraman
El viento se escabulle suave por la espina del norte
Y la mujer que llama


VERSIÓN ORIGINAL:
The Voice
BY THOMAS HARDY
Woman much missed, how you call to me, call to me,
Saying that now you are not as you were
When you had changed from the one who was all to me,
But as at first, when our day was fair.
Can it be you that I hear? Let me view you, then,
Standing as when I drew near to the town
Where you would wait for me: yes, as I knew you then,
Even to the original air-blue gown!
Or is it only the breeze, in its listlessness
Travelling across the wet mead to me here,
You being ever dissolved to wan wistlessness,
Heard no more again far or near?
Thus I; faltering forward,
Leaves around me falling,
Wind oozing thin through the thorn from norward,

And the woman calling.

martes, 14 de octubre de 2014


El trébol

Escucho el llanto y por eso sé que ella pronto se va a acercar. Entra en la habitación. Es bonita, a pesar de que tiene ojeras como si se las hubiera remarcado con corcho quemado y se observa un crecimiento leve del vello sobre los labios. Todavía usa la ropa de ayer porque seguramente otra vez se quedó dormida en el sillón.
La ventana principal de la habitación está entreabierta y un halo de luz refleja los lunares de la cortina sobre la pared opuesta, y deja pasar una brisa leve, de temperatura perfecta. La ventana da a un balcón bastante amplio, y una escalera desde el balcón permite bajar al jardín, un parque de importante dimensiones en medio del barrio privado Solar de Bahía. Sobre la cuna, hay un móvil con animales de colores y la música del móvil, suave, tímida, tiñe el aire de vida nueva.
Se inclina sobre la cuna. Alza a al bebé y es como si pudiera oler la piel frágil y de recién nacido. Sonríe y siento envidia. El calor de la piel de un bebé tiene el mismo pulso de vida que el vigoroso golpe de un latido. Puedo ver como ella lo siente. Quisiera poder sentirlo yo también.
El bebé se duerme. Antes de salir de la habitación, ella se mira al espejo, como tratando de reconstruirse después del parto. La puerta queda entreabierta y una franja de luz ilumina la cuna. Puedo ver la absoluta paz con la que duerme, me da envidia ese aspecto de la vida.
Pasa el tiempo. A mí me importa poco. Pero entiendo su desesperación. Debe ser muy difícil vivir con la certeza de la muerte, pero es el precio que pagan por vivir y en esa ecuación dudo que yo tenga alguna ventaja.
Siento un ruido y veo que detrás de la cortina ella está escondida. Tiene puesto un camisón transparente que deja traslucir sus pezones firmes y la cabellera larga y enmarañada.
Escucho la voz de él, que no me cae bien, diciendo: Mi amor, no te preocupes, esta vez voy yo.
Por supuesto. Se va a encargar porque no quiere que su mujer vea a la otra, a la que está escondida atrás de la cortina. Entra dormido a la habitación, mira al bebé, activa nuevamente la música del móvil y después se acerca hasta la ventana y lame los pezones de la otra mientras la manosea. Ella ríe levemente y le dice que va a salir por la ventana en un rato, pero que antes, y para decirle esto se inclina y pega los labios sobre el lóbulo de su oreja, quiere que lo hagan en el balcón, que tiene ganas de sentirlo en el balcón.
Salen al balcón y ya no puedo verlos.
A la media hora, lo veo volver y salir de la habitación hacia el baño. El bebé empieza a llorar. Ella entra esta vez y lo alza. Se sienta frente a la ventana. Le da el pecho al tiempo que le canta con dulzura. Después de hacerle provechito, lo posiciona de nuevo en su cuna y vuelve a su habitación.
La otra, que pensé que se había ido, entra a la habitación y alza al bebé ¡cuánto cinismo! Lo acerca a sus pechos turgentes y le pasa los labios por la frente. Sus ojos tienen un brillo muy particular, que no logro interpretar en su totalidad. Se queda unos veinte minutos, y vuelve a salir al balcón.
La mujer puede entrar y salir a su entero gusto por la escalera del balcón: la casa no tiene rejas porque el barrio privado es lo suficientemente seguro para permitir que todos vivan en paz.Se mudaron al country hace seis años ya, cuando ella heredó una importante cadena de jugueterías. Cuando se conocieron, él hacía muebles y en su tiempo libre, esculturas. Por eso, en el jardín hay estatuas blancas, ubicadas espaciadamente. A diferencia de ella, venía de una familia de clase media baja y su matrimonio había sido su manera de sacarse la lotería.
Ahora son las 5 am y el bebé vuelve a llorar.
¿Podrías ir vos de nuevo, amor? Estoy muy cansada, no me siento bien.
Si, hermosa. Escucho el beso que le dio, seguramente en la frente.
Entra él en la habitación en penumbras. El bebé no para de llorar y entonces él me agarra y me coloca en la cuna, al lado del bebé. Sin esperar siquiera que deje de llorar, sale de la habitación.
Yo tengo un tamaño muy grande en comparación al bebé y por estar mal posicionado, no puedo evitar que la inercia me incline sobre el bebé. Una de mis patas de peluche queda justo sobre la nariz y la boca del bebé. Me doy cuenta que si no me corro se va a ahogar, pero no tengo forma de moverme. Veo como el bebé empieza a tener dificultades para respirar. Quisiera gritar para alertarlos, quisiera que el bebé llorara con todas sus fuerzas para que entren. No puedo hacer mucho.
El bebé comienza a ponerse azul. Los latidos del corazón batean. Su piel blanca empieza a teñirse de azul, como el agua de un cuenco al agregarle unas pocas gotas de tinta.
En ese momento, entra ella del balcón, que había estado viendo toda la situación. Alza el bebé, lo besa.
Veo como le cae una lágrima.

Me agarra y me lleva con ella.

viernes, 30 de mayo de 2014

“ Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra”. Simone de Beauvoir (no me canso de citarla)

Cosas de todos los días

“ Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra”.
 Simone de Beauvoir (no me canso de citarla)

Está tirado sobre un colchón viejo, sobre la vereda de Alem,
Con la misma camisa abierta
De hace 30 días
Duerme acunado por la pestilencia
Y entre los papeles sucios de diario que lo tapan mezquinos
Una cicatriz de vidrio de botella
Le cruza la pierna de par en par

Tiene el estómago ávido como una ventosa
Que le cruje vacío

No nos llama la atención, se ve.

Apurados, de tapado, portafolio, celular, y botas altas

Esa imagen se recorta como un detallecito más

lunes, 12 de mayo de 2014

Cuando se sientan frente a frente...




"The love that lasts longest is the love that is never returned"- A Writer’s Notebook , W. Somerset Maugham
Cuando se sientan frente a frente los amores imposibles
la mirada es el peligro del sol cuando lacera

Cuando los amores imposibles se toman un café
tranquilos, como si nada
abajo se retuerce un mar negro
con el ímpetu de la tempestad.

No me pongan esa cara de ayer
No me miren con el gris de la omisión
No me pregunten a mí
por qué su amor es de insectos alborotados
atrapados en un frasco,
mudo desde la tapa
violentos ademanes por salir
desde el cristal

Cuando un amor imposible intenta el contacto
herido de olvido como un anciano que alimenta palomas

                                                                               
el atardecer arde

Ya lo dijo Maugham

No hay amor que dure más que el amor que no se devuelve


hasta que se devuelve

y para siempre





Cosas que pasan -

Huye
No es casual que el piso del lugar sea de mármol, con ese aire de sacralizado, como el de las iglesias y cementerios, solemne, innecesariamente solemne y sacro. No es casual que yo estuviera dando una vuelta al salón, curiosa, y que el piano empezara a sonar de improvisto, con tonos graves y al levantar la vista se me apareciera la figura de una mujer con una capa negra y entonces me sobresaltara y a los pocos segundos recuperara la calma al darme cuenta que era solamente una estatua.
Enseguida salí de la exposición. Parada en la esquina de Roca y Piedras, me quedé mirando la nada, con una sensación horrible, como si ver esa estatua hubiera sido alguna especie de presagio oscuro. Adelante mío iba caminando una chica, de tapado rojo, arreglada y se tropezó. No pude evitar sonreírme ante su tropezón; siempre me simpatizaron las mujeres en tacos que se tropiezan. Es como que ese tropezón las vuelve a la normalidad, las humaniza, van caminando erguidas, elegantes, etéreas y el tropezón las acerca a la tierra, les devuelve esa especie de simpatía que pierde la mujer cuando quiere lucir ejecutiva.
A mi me pasa, cuando me tropiezo me acuerdo de que además de ser empleada en una multinacional, soy una persona, una pelotuda que se tropieza y que se puede reír de sí misma sin tener que estar siempre en pose profesional, hablando con léxico enrevesado y técnico e hilando estrategias al mejor estilo El Arte de la Guerra. Hay mujeres que tienen por libro preferido El Principito. El mío es El Arte de la Guerra, y no estoy muy segura de a qué viene esa diferenciación pero se me hace que es clave.
La cuestión es que tenía que apurarme. Eran ya las dos menos veinte. Le chiflé a un taxi, y aceleré el paso complicada por lo estrecho de la pollera y el alto de los zapatos. Puteé porque se me corrió la media de encaje al subir al taxi. Miré como tres veces el reloj como si por insistir la hora se fuera a modificar. Ironía al por mayor, en la radio Fito Páez me recordó que siempre se hace tarde en la ciudad. Abrí la cartera, ese universo paralelo que llevamos las mujeres a cuestas y poseedora de todas las soluciones y respuestas, y me pinté los labios y me tapé un poco las ojeras y me acomodé el esmalte de las uñas. El tachero me mira y me dice:
“No te hace falta tanto revoque, estás para el crimen” y se ríe, como aspirando la risa, cosa que siempre asocio con los cerdos o los pervertidos.
Le tiro mi sonrisa de asco y no hablo. Siempre que quiero dejarle a alguien bien en claro que su comentario me cayó mal, no hablo. Y funciona porque el silencio es más poderoso que la palabra. Me acordé justo de una charla de Violencia de género discursiva, una de las tantas charlas que usé para sumar puntos mientras estudiaba. La profesora había hecho un chiste sobre los taxistas: Podría usarlos de ejemplo en el 99% de los casos, salvo si su mujer está presente. Me había causado gracia, porque esa dualidad es típica en los hombres.
Ey, ¿por qué no agarraste por Libertador?
Mucho tránsito.
¿Es tráfico o tránsito? Siempre tuve esa duda. Sonó el celular. Un mail. Lo leí rápido y lo respondí. Cuando levanté la vista me di cuenta que no ubicaba el lugar en el que estábamos.
¿Estamos muy lejos? Estoy llegando tarde.
Me desvié por el tránsito, calculale unos veinte minutos, nena.
Algo en su tono de voz me disgustó. Me incomodó. La intuición nunca fue mi fuerte aunque digan que es propia de las mujeres, pero esta vez una alarma me recorrió en la forma de escalofrío.
¿Sabés qué? Dejame acá que me voy caminando.
Esperá un segundo que te alcanzo, ya llegamos.
Los nervios hicieron que la señal se me empezara a cortar, en el caso de las antenas es la distancia, pero en el caso de los humanos, las emociones son las que nos cortan la señal entre la razón y la acción y entonces mis pensamientos se volvieron entrecortados de los nervios, se iba perdiendo la señal y la capacidad de razonar, de tomar una determinación, se alejaba, porque por la ventana la zona se iba poniendo cada vez más fea, más remota, más peligrosa.
Traté de calmarme. Son ideas mías. Nada más. El tipo en ese momento frena a un lado. El corazón se me estaba por salir, pero me doy cuenta que frenó para esquivar un perro que se cruzó como estrella fugaz en el medio de la calle.
La puta que lo parió, casi choco.
Preventivamente, le saqué una foto al nombre del taxista que surgía de la placa de identificación que pegan en el respaldo de los asientos delanteros y que siempre me ocupé de mirar para reconocer al conductor en el de la foto, pero en ese momento se me ocurrió que era muy estúpido, porque aunque el certificado no estuviera falsificado, el riesgo que corría era el mismo. Igual saqué la foto y se la pasé por Whatsapp a mi mamá. Seguramente no iba a entender el mensaje, pero había un registro.
Volvió a arrancar el auto y me quedé más tranquila. En ese momento, al taxista le llega un mensaje. Frena el auto.
Disculpame, tengo que hacer una llamada, no te jode ¿no?
Me va a secuestrar. Esto es como escucho en las noticias. Termino en una red de trata. Me va a violar. Termino muerta en cualquier baldío. Se me ocurrió sacarme los zapatos. Los deslice despacio, sin moverme demasiado y me acerqué a la puerta. Para disimular, llamé por teléfono a mi novio, y empecé a hablarle en inglés para poder explicarle la situación. Tratá de tirarte y corré, dijo. Yo ya llamo a la policía y me voy con la camioneta para allá. Corté y me dije a mi misma: Vas a correr, vas a correr como nunca antes corriste en tu vida. Deslicé la traba del taxi y aprovechando un semáforo me bajé y empecé a correr.
Lo más rápido que me daban las piernas, gritando y pidiendo ayuda.
Lo último que escuche del taxista fue que me gritó: ¡Hija de puta! Te fuiste sin pagar.


viernes, 11 de abril de 2014

Un poema de Natalie Dzigciot que me gustó mucho:

 Entonces me emborraché y compré ropa
Cosas que solemos hacer cuando vacíos
Salí de un lugar lleno de música y humo y tragos de colores
Y empecé a ver pequeños signos de decadencia citadina

Un encargado se cortaba las uñas de los pies, en el escritorio del hall de entrada
Y el taxista me decía noseque y yo solo podía escuchar la música peruana que salía del estéreo
Me hacia pensar en cuanto extrañaría a su país
Y cuanto debía de odiarme en realidad
Me di cuenta que nos crían con una idea horrible, de ser víctimas de nuestros dominados
Y sentí tristeza
Pasé por un banco
Vi al fantasma de la empleada que trabajó 23 años de impoluta falda azul y camisa blanca
Parecía serena. La historia la juzga demasiado.
Su comida preferida era el pastel de papas. Lo cocinaba los jueves y lo llevaba los viernes en un tapercito blanco con tapa rosa. La hacía sentir en casa, con eso le alcanzaba. A mi no me alcanza con nada
Llegué con la extraña sensación de que el tiempo es demasiado
y puse un disco viejo
Recordé la charla de oficina: a los 16 era feliz porque ignoraba
Tuve hambre pero no comí nada
Lo único que me gusta de este vacío son mis costillas
E igual sigo siendo gorda en facebook

Desperté cómo un globo sin helio, sin forma
tirado en un garage de microcentro
Y me sentí una sombra
Todo se redujo a pensar que
Estoy adentro de un frasco de mermelada que no puedo abrir

jueves, 3 de abril de 2014

Diarios 1910-1923, Kafka.

" Al margen de mis relaciones familiares, yo no podría vivir de la literatura a causa de la larga gestación de mis trabajos y de su carácter insólito; además, mi salud y mi carácter me impiden asimismo entregarme a una vida que, en el mejor de los casos, sería incierta. Por ello soy funcionario de un organismo de seguros sociales. Pero resulta que estas dos profesiones nunca pueden tolerarse entre sí ni dar lugar a una feliz convivencia. La mejor suerte en una de ellas viene a convertirse en una gran desgracia en la otra. Si una noche he escrito algo bueno, lo quemo al día siguiente en la oficina y no puedo acabar nada. Este ir y venir es cada vez más desagradable. En la oficina cumplo con mis obligaciones externas, pero no con mis obligaciones internas, y toda obligación interna no cumplida se convierte en una desdicha que ya no se aparta de mí (...) he venido doctor a preguntárselo, porque presiento que si ud me considera capaz de ello, puedo realmente intentar la empresa."
Un ingeniero:

(…) y entonces, todos estamos hechos de polvo de estrella

La explicación no la escuché,
Pero me quedé con toda esa poesía.

Era mejor que pensarme con esa `nomenclatura de libro de medicina
o con el paisaje de la carnicería que muestra un poco el adentro.

Era mejor que saberme tan falible.

Porque a la muerte no la asumimos nunca.
La negamos hasta muertos y callados.
Calados.
Por la herida de finitud.

Nos revolcamos en la negación y en muchas camas,
Sintiéndonos polvo.
Al diablo con la carne.
Que vaya para los lobos.
Pero no dejo de pensar en el polvo.
Y de volarme.

martes, 28 de enero de 2014

Búsqueda de poesía en canciones

"Sigo cargando el desencanto de querer volar muy alto 
sólo tus ojos le dan sentido al peligro de estar vivo
“´Tu y yo, tu y yo y una vida por delante…”
“Búsquenme a orillas del mar besando la espuma y la sal. Búsquenme, me encontrarán en el país de la libertad.”
“Si pudiera mataría por cinco minutos más”
“Si alguna vez he dado más de lo que tengo, me han dado algunas veces más de lo que doy (…) en tiempos tan oscuros nacen falsos profetas y muchas golondrinas huyen de la ciudad, el asesino sabe más de amor del poeta y el cielo cada vez está más lejos del mar. Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción”:
“Me enamoro de todo, me conformo con nada…”
“que disparate de partida de ajedrez con una parte adicta al jaque mate”
“un par de culos va a patear de los que le juran más lealtad y llorará en su corazón como un Nazareno de Cuzco”
“Estos ojos de quien son, de quien son mis deseos de hoy, y este insomnio de quien es, Luzbelito pregunta una y otra vez.”
 Ay ay ay, mis deseos de hoy…”
 “La vida sin problemas es matar el tiempo a los bobo”
“¿Qué voy a hacer con tanto cielo para mi…?”
“Don’t worry, be happy”
“La culpa es un invento muy poco generoso”
“No siempre tengo una mujer hermosa en cada puerto, pero siempre busco un puerto en cada mujer…”
“prefiero bellezas sin tanto espamento”
“Si querés enamorarme, no me tomes en serio…”
“que hay noches muy sucias cuando uno anda herido…tengo la costumbre de romper los bolsillos, maldita costumbre de amanecer dormido…”
“labios de Judas en babydoll”
“si planeas abandonarme no me avises con tiempo…” rec: no me vayas avisando con tiempo…
“...voy gambeteando los espejos para no verte desnuda en cada rincón de esta canción”
“ y es que estas ganas de irse llegaron para quedarse…” (La oficina) jjajaj
“nos debemos ese antojo de aprender a bailar tango si es que en otra vida nos volvemos a olfatear.”
“…su anochecido pelo…”
“…dicen los más viejos del bar, primero hay que aprender a olvidar…”
"Dios es empleado en un mostrador, da para recibir ¿Quién me dará un crédito, mi señor? Solo sé sonreír...
"Necesito alguien que me emparche un poco y que limpie mi cabeza"
"Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa 
Ay! si pudieras recordar sin rencor"
"Todavía su amor me da descargas (nunca tuvo el higo seco junto a mí). Pero a los ciegos no le gustan los sordos y un corazón no se endurece porque sí."
"Tu sonrisa se hizo el pan con dulce de mis mañanas.Todavía no sé nombrar este amor que me desarma"
"Yo daría un brazo por vos, pero a decir verdad, papá sabe ser muy tonto, mejor...dale la mano a mamá."
 "Mirá bien a los dos lados antes de cruzar la vida."




Hoy que llueve y la soledad como alimentando palomas.
Hoy que me derrotaron las ganas de vos.

Miro quieta, me quemo viva.

viernes, 24 de enero de 2014

martes, 17 de diciembre de 2013

Al eco de tu ternura

Como todo poema del desamor, está trillado de antemano.
¿quién no conoce el incómodo hueco de la distancia?
¿quién no sintió que la felicidad, como agua, se le escurría por las manos en una partida, en un adiós?

Nos dimos cuenta tarde, siempre, en todos los casos, demasiado tarde.
¿habrá peor cosa que un "hubiera" para el corazón enfermo de añoranzas?

Y hoy te imagino, solo, sentado en la cama de tu habitación
perdido entre recuerdos míos y tuyos, ya no nuestros.

y me veo a mi, naúfraga también de un amor que
me reconstruyó
 y yo que perdida en las cruces de mi doctrina
abracé con miedo, besé con desconfianza,
a sabiendas de que siempre me espera recoger
las sobras de lo que no fue
hoy lloro.

Con esas lágrimas que se encadenan primero en la garganta,
como si la garganta fuera la represa de la angustia
lloro de verdad, nene, con lágrimas de vida
porque te amé, porque sé que me amaste
porque sé que no pudimos.

De tanto andar con vos quisiera haber heredado
el paso firme, el andar sin miedo,
la sencillez de entregar el corazón sin tenerle miedo a estas tragedias

Me arrodillo y le pido a dios
por vos
porque el eco de tu ternura
me sigue conmoviendo
hasta las lágrimas

porque el eco de tu ternura
me salvó la vida tantas veces
que perdí la cuenta

porque te lo merecés más que yo

viernes, 13 de diciembre de 2013

Otro poema escrito hace mucho por el colega Ibarra

MANIFIESTO


Okey. Voy a dejar a un lado

los lugares comunes
la retórica de bar/boliche con dos birras encima
la pregunta trampa y la respuesta calculada
las relaciones de poder de Foucault
las debilidades y las fortalezas de Sun Tzú
la táctica y estrategia de Benedetti.
depongo las armas del chamuyo
antes
de una derrota asegurada
porque hace tiempo que creo
que ya no hay nada que ganar
ni nadie a quien subyugar

Flaca, sólo me gustaría perder el tiempo con vos. Sin culpa.
y hacerte reir.

Por eso tengo
más historias que Big Fish para contarte

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un poema escrito por el colega laboralista Oscar Ibarra Perez a "Majo"


[Porque no hace falta creerse poeta para serlo. Porque la poesía está en la mirada del corazón y del intelecto, en esa intersección tan imperfectible]







2.21 am








No quiero presionarte


pero asi dormida como estás


tenes mil misiles de la OTAN
apuntandote a vos


tenes la cabeza de un flaco que trabaja

todo el día como una máquina de producir juicios,
pre-juicios, maldades y psicopateadas

ahora

produciendo cartas para vos
pensandote
todo el tiempo
la forma de hacerte sentir bien

planeando conspiraciones

cada noche
sólo para que las 9 de la mañana
de tu día siguiente 
encuentres algo para vos
y seas un poquito mas feliz

siento que es poco lo que puedo hacer


quizas

no me entiendas
o cualquiera vea que no tiene sentido
lo que hago
pero significa algo para mi



porque

desde hace mucho tiempo
que
tengo una certeza
inexplicable
de
como sentis por dentro
como pasan tus dias
veo como miras
proyectandote
hacia adelante
dándote animos a vos misma de que 
quizas todo podria estar peor
al menos estás viva.


pero si te digo que pienses

mirando para atrás estoy seguro 
que te vas a dar cuenta

que

algún dia creiste 
que vivir era otra cosa
nos convencieron que consistía en esto





en guardar los juguetes, 

cuidar lo poco que uno tiene
abrazarlo fuerte y no confiar demasiado
en la gente
no esperar mucho del futuro tampoco




yo me di cuenta

teniendote hecha una bolita encima mío
que
tengo que decirte que no
que no es así

no te imaginás lo feliz que podes ser
nunca sentiste que te explota el corazón
por dentro? 
y que no te cabe en los huesos
por
pensar en alguien

esperar a verlo

o solo encontrar algo que te recuerde

imaginar

que si lo tenes enfrente
se te puede salir el corazón
y que se de cuenta de todo



yo te siento en en un bunker contra bombas

no se quién te lastimó
pero
cada tantos años
me acerco y te miro
cada tanto
vences tus resistencias y me decís algo
bajito
que nadie más puede escuchar
me apoyo

y ahi estamos

vos y yo 
soy el mismo de siempre

me siento 

desde afuera
te hago notitas
y te las paso
por un huequito

son cartas chiquitas

donde te cuento cómo me va por acá
de todas las historias dónde sufrí
pero de todas las cosas buenas que pasaron tambien
te invento cuentos para que te rias
que en el fondo tienen un mensaje claro
todo lo que te dije hasta ahora
tiene un sólo sentido


y es que quiero estar con vos.



y voy a seguir viniendo para acá

interpretando tus silencios
haciendo lo que sea para que no estes triste
aunque del otro lado a veces no me respondas nada

porque de acá 

no me voy

voy a seguir esperandote

nada me apura
voy a seguir contándote 
que sí, 
quizas todo es una mierda y la gente no es de confiar
quizas 
sólo quiero dibujarte un mundo lindo
para que salgas

y lo tengas conmigo.

porque yo me encargaría 
con todas mis fuerzas
de hacerlo real para vos.

martes, 10 de diciembre de 2013

VII (Iguazú, Argentina)


Llenarse el cuenco de los ojos de
Verde selva, verde paz
Llenarse el fuego interno
Con la lucidez de sabernos nada
Frente a la furiosa creación
Y en la noche misionera
Cuando el negro se puebla
de estrellas
como si llovieran
Encontrarnos absortos
Boquiabiertos

Amando la vida

desde nuestra pequeñez.